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domingo, 19 de mayo de 2013

Seguridad alimentaria a través de la gestión forestal sostenible

La gastronomía puede ser un placer pero, para ello, antes debe cubrirse una parte fundamental de la misma: la función nutricional.
En el mundo mueren más de 24.000 personas de hambre al día y se estima que unos 800 millones de personas sufren hambre y desnutrición.
Justo esta semana la FAO proponía incluir los insectos en la dieta, por su alto contenido proteico, como método para disminuir las cifras de desnutrición, así como para paliar los posibles problemas de demanda alimentaria en un futuro (tal vez no tan lejano).

En África, en países como Camerún, ya comían insectos desde antes de que saliera a la luz esta recomendación, (que tal vez sea una de las soluciones de futuro en el resto del mundo, si se cambia la mentalidad).
Pero en estos países no necesitan estas recomendaciones, sino una correcta aplicación de las políticas forestales para ordenar los bosques de forma sostenible. De los bosques obtienen animales de la caza, insectos como los saltamontes y productos forestales no madereros como el gnetum, cuyas hojas se emplean a modo de verduras y las semillas son tostadas. A partir de estos productos no sólo se alimentan las poblaciones del lugar, sino que son la base de su economía. Además, con la conservación de los bosques se evita la erosión del suelo, se genera un mayor almacenamiento de agua en las capas freáticas (lo que permite obtener agua potable) y se limpia la atmósfera de CO2.

Un conjunto de beneficios que revalorizan la necesidad de aplicar una gestión forestal sostenible. 
En este caso, un elemento como la protección de la vida vegetal, es la solución real a la seguridad nutricional, sin necesidad de más intervenciones, sólo con el hecho de conservar los recursos forestales ya existentes
Una solución que, tal vez, generará futuros placeres encubiertos en un bosque.

jueves, 21 de febrero de 2013

Bombones de bachaco

La elección de los alimentos que empleamos en nuestra dieta suele estar más vinculada al paradigma cultural que al nutricional. La costumbre de tenerlos en nuestra mesa, así como las normas que nos hayan inculcado sobre su uso, determinará nuestra cara de asombro o no ante las viandas que nos ofrezcan.
Así se explica por ejemplo, que en algunas partes del mundo se consuman con asiduidad alimentos que en otros lugares son eliminados de la dieta, ya sea por repudio o veneración. Tal es el caso de la ternera, el cerdo, las culebras, o el equino, tan de moda en las últimas semanas.
Pero a veces hay otro factor a la hora de comer: la ignorancia del contenido de lo que estamos catando, lo cual hace que nos desprendamos de los corsés culturales y podamos degustar nuevos platos.


Éste es el caso de los bachacos u hormigas culonas. Se consideran un manjar afrodisíaco y se encuentran en el Amazonas. Las únicas aptas para el consumo son las reinas y de éstas sólo se utiliza el cuerpo.
Un par de ejemplos del uso de estos insectos, mezclados en chocolate, son los bombones de bachaco limonero y los de picante de Katara.
Por un lado, en el bombón de bachaco limonero se aprecia el crujiente de los cuerpos triturados, de tal forma que se presentan en la boca como si fueran semillas, además de perderse su sabor por la intensidad de la crema de cacao.
Por su parte, los bombones de picante de Katara están hechos a base de hormigas culonas machacadas, se diferencia en el olfato un intenso olor a cacao y, con la vista, una superficie marrón con vetas de color frambuesa. En la boca proporciona un intenso picante que vela temporalmente el sabor a chocolate que se aprecia con el tiempo al seguir saboreando la crema de su interior.

En ambos casos, la ausencia de evidencias visuales hace que, de no saber su contenido, se pueda disfrutar de estos dulces como se hace con cualquier otro de cacao. Pero siempre es bueno saber los componentes de aquello que comemos para disfrutarlos en su conjunto, dejando de lado las pautas culturales.


Para los curiosos, los bombones catados en cuestión (y el que se muestra en la foto) son de Kakao, Bombones venezolanos.