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jueves, 5 de junio de 2014

El menú de God Save The Comedy en el Teatro Alfil

Hay miles de placeres en cubiertos, pero estos no siempre tienen que estar ensartados en un tenedor o sobre una pieza de loza. Es necesario alimentar algo más que el estómago, y para eso nada mejor que los placeres del humor. En esas ocasiones el cubierto se convierte en un escenario y los ingredientes van más allá del gusto.
Como los placeres cocinados por God Save The Comedy, quienes, domingo a domingo, cierran la semana en la discoteca Gres. A los fogones un cuarteto situado en lo más alto de la pirámide alimentaria: Denny Horror, Iggy Rubín, Pepón Fuentes y Dani Piqueras. Tal vez sus nombres suenen de haber sazonado Paramount Comedy o endulzado algún vídeo de gatitos en Youtube. Pero cuando se unen, centran todos sus esfuerzos en deleitar a los comensales con un cena única, compuesta por un menú degustación de cuatro platos que, en función de los ingredientes disponibles, puede completarse con un espectacular postre musical. 

Cualquier mal desaparecerá al entrar en escena el humor negro de Denny Horror; los miedos existenciales se apaciguarán gracias a un mundo contado desde el pelo pelirrojo de Dani Piqueras; madurarás de golpe cuando Pepón Fuentes te arranque la infancia de un monologazo; y tu vida sentimental nunca volverá a ser la misma tras las anécdotas de Iggy Rubín.

Un conjunto dominical que resulta ser el mejor diurético para la pesadez tras la paella del cuñado cocinillas; el medicamento sin receta para las consecuencias etílicas del sábado; las vitaminas para afrontar el sopor del domingo; el banco de abdominales para ejercitar la tableta de forma descontrolada; y el aliento más psicotrónico para afrontar el lunes. Porque no solo se trata de alimentar, sino de nutrir el alma, la risa, tonificar el cuerpo y ejercitar el ánimo.

Una solución nutrimental, que diría esa etiqueta de chipotle que usarás el domingo en la noche para sazonar la pizza fría del día anterior, si no acudes a tomar tu ración de God Save The Comedy...

Pero los tiempos cambian. Hay vida más allá del fin de semana. Da igual que seas o no universitario, ni la rutina que tengas: la noche madrileña está para disfrutarla. Así que este cuarteto de humoristas ha decidido llevar más allá del domingo su vigorizante y energizante espectáculo pensando en todos vosotros. Sí, a los que necesitáis un digestivo en mitad de la semana laboral o simplemente una inyección de vitaminas para iniciar el fin de semana. 

God Save The Comedy saca temporalmente sus cocinas del humor para plantarlas en mitad del Teatro Alfil, el próximo miércoles 11 de junio.

El público lo ha pedido, lo necesita. Las ollas ya están hirviendo. ¡Disfruten del menú!

LUGAR: Teatro Alfil, Calle Pez, 10, Madrid
DÍA: miércoles 11 de junio
HORA: 22:30 h.
PRECIO:13€, (18€ en taquilla) COMPRA TUS ENTRADAS



Pd: Este espectáculo puede tener ciertos efectos secundarios, pero con una semana continua de rutina desaparecen.

viernes, 7 de junio de 2013

La paella: campaña de Comunidad de la Paella

La polémica sobre lo que es la paella continúa. Algunos con insultos, otros con imposiciones, pero de las mejores propuestas hasta el momentos, se está de acuerdo o no con sus preceptos, es la llevada a cabo por Comunidad de la Paella, artificiera de una campaña que comienza a viralizarse por Internet. Un derroche de imaginación a través de una acción comunicativa con carteles en los que se establecen ciertas pautas sobre la realización y consumo de la paella.
Los temas expuestos son de lo más variado: turísticos, sentimentales, económicos, regionales... aunque los más destacados son, como no podía ser de otro modo, gastronómicos.

Se comulgue o no con los principios expuestos, no cabe duda de que la originalidad está servida. He aquí algunos ejemplos:





Aunque tal vez una en la que coincidan más personas, por aunar toda la problemática que entraña la paella sea la siguiente:





Buen trabajo de comunicación. Ya se verá si acaba con las discrepancias o si, al menos, influye en las recetas de esa comida tan de todos y tan de nadie.



Más información en Yorokobu

miércoles, 5 de junio de 2013

Estrella Damm mostrando lo 'mediterráneo'

Los anuncios de Estrella Damm siempre han sido criticados, o más bien envidiados, por el verano perfecto que siempre recogía lugares paradisiacos del Mediterráneo. En la mayoría de los casos, el argumento se guiaba por una historia de amor con final feliz y fiestas en la playa, con la cerveza como hilo conductor.
Este año, ese verano idílico se ha cambiado por uno más realista y familiar (ya sea por la época de crisis o por acercarse un poco más al verano de los consumidores finales de esta marca): una reunión con amigos en una casa de campo, en la que se improvisa una paella y hasta un concierto, protagonizado por Love of Lesbian.

Pero las críticas (esta vez sin envidias) no han cesado: por hacer fuego en el campo; por el chico que se tira en bici a una piscina (normal); por el beso entre dos chicas (¿en serio? no da pistas que el grupo musical que lo protagoniza se llame Love of Lesbian); incluso por decir que lo que están haciendo es paella.
Menos el último, todos los temas quedan al margen (en mayor o menor medida) de la temática de este espacio. Pero en cuanto al tema de la paella, habría bastantes cosas que decir. 

Lo primero de todo es entender el contexto: amigos, diversión, vacaciones. Una combinación que no acepta corsés. Quejarse porque el arroz que están haciendo lleva cebolla (que por cierto, son calamares, aunque a primera vista parezca otra cosa), butifarra y no sé cuántas cosas más, y que por dichos ingredientes no se le puede llamar paella es ser bastante purista e intransigente.
La paella es una denominación para el arroz seco con diversos ingredientes que varían en función de la casa de cada cual. Es más, el nombre se lo dio el recipiente en el que se hacía, que era el que originalmente se llamaba paella, y no paellera, como hoy día. Además, ¿quién no ha estado comiendo en hogar ajeno y se ha visto sorprendido porque llevara o no guisantes, habas, calamares o azafrán? Otra cosa es que la hubieran llamado paella valenciana, o de marisco. 
Por otro lado, el factor vacaciones y varios cocineros, más centrados en la fiesta que en la exactitud gastronómica, tienen como resultado una mezcolanza de ingredientes que puede sorprender incluso al ojo más atrevido.
En definitiva, lo importante de la paella, arroz o de eso que cocinan en el anuncio era mostrar el momento entre amigos, por más que critiquen si es paella o si denigra o no la cocina mediterránea. Pero paella o no, desde el punto de vista de la gastronomía o el social, qué hay más mediterráneo que la escena que reflejan: todos de juerga mientras un par cocinan, ingeniándoselas como pueden con lo que ha dado para comprar con el bote que, mayoritariamente, se ha fundido en alcohol o, como en este caso, más concretamente en cerveza.

jueves, 23 de mayo de 2013

Entrenamiento gustativo

Dicen que los bebés reaccionan igual ante los cinco sabores básicos (dulce, salado, ácido, amargo y umami). Pero lo que es innegable es que el reconocimiento y aceptación, tanto de los sabores como de los aromas, conlleva un largo entrenamiento.
Enfrentarse a nuevas experiencias gastronómicas hace que nuestra paleta de opciones se amplíe, aceptando e identificando nuevos alimentos a medida que pasan los años. Es un proceso de aprendizaje progresivo, que variará en función del tesón, la curiosidad, la apertura de paladar, cultura y zona geográfica en la que se encuentre cada persona. Para gustos los colores, se suele decir, pero, si bien las circunstancias de cada uno marcan la paleta de posibilidades gastronómicas, sin que la biología determine hasta dónde llegarán nuestras miras, todo proceso tiene su punto de partida más o menos común.
En el vídeo de esta entrada, realizado por Saatchi & Saatchi, se observa a cámara lenta la reacción de niños pequeños catando por primera vez alimentos como el limón, la cebolla en vinagre, las aceitunas, las anchoas o el yogur, entre otros. La velocidad del montaje permite apreciar de forma pormenorizada el proceso desde que se prueba el alimento hasta que termina la reacción. Éstas, esperadas aunque no por ello menos llamativas, son de lo más variado: desde la duda que transmite la niña que prueba una aceituna, debatiéndose entre el sí o el no, más por la presencia de la cámara que por las dudas sobre sus percepciones ante este nuevo sabor; la explosión de alegría ante un yogur; el relamido de labios al degustar una naranja; la fuerza con la que se aprietan los labios tras rozar una cucharada de Vegemite (una crema de sabor salado elaborado a partir del extracto de levadura de cerveza); o la decepción casi traducida en llanto al probar la cebolla en vinagre.
Reacciones más o menos predecibles cuando es la primera vez que se prueban este tipo de alimentos. Aunque lo realmente interesante sería volver a grabar a estos niños dentro de 10 o 20 años, cuando se hayan enfrentado más veces a dichos sabores y su experiencia gastronómica haya aumentado. Quizá algunos directamente rechacen el alimento o se lancen con ferviente entusiasmo a por él. Sea de una forma u otra, la cámara lenta desvelará esas expresiones que en el día a día se escapan, expresando de forma eficiente, con una tira de imágenes, lo que por escrito supondría párrafos interminables.




Vídeo realizado por Saatchi & Saatchi, Sydney para TEDxSydney 2013.


domingo, 24 de marzo de 2013

Fisiología del gusto, de Brillat-Savarin

Fisiología del gusto
J.A. Brillat-Savarin
Editorial Óptima
2001
Español
(Primera publicación en 1826 con el nombre de Physiologie du goût ou Méditations de gastronomie transcendante)


La gastronomía en nuestros días llena estanterías en las librerías, páginas en Internet y horas en los canales de televisión. Pero no siempre fue así. Con Fisiología del gusto, Brillat-Savarin situó a la gastronomía entre la ciencia y el arte, como un epicentro alrededor del cual todo el contexto humano gira de forma armónica.
A través de las ‘meditaciones’ que dividen en temáticas este tratado, el autor hace pasear a la gastronomía por todas las ciencias y asuntos del ser humano, con gran elocuencia técnica y literaria, intercalando notas coloristas mediante pasajes anecdóticos.
Comienza por la descripción de los sentidos, para pasar a centrarse en el gusto. De ahí, construye un relato en el que la necesidad de comer, así como el sentido del gusto, entre otras particularidades, colaboran en el desarrollo de la humanidad.
Todos los campos entran en contacto con la gastronomía: Fisiología del gusto trata sobre economía cuando se explica la influencia de la compra-venta de alimentos para una región; de política al mencionar los banquetes que facilitan los acuerdos; de arqueología, pues comer agudizó el ingenio para crear armas y artilugios; de medicina por la importancia que le dan los entendidos a la alimentación; de botánica con la introducción del azúcar en la dieta, pues era en la botica donde se despachaba; de química al explicar el comportamiento de los alimentos sometidos al calor; de cocina con las recetas y procesos para elaborar determinados platos; de crítica gastronómica, pues define con esmero los aromas, texturas, sabores de los alimentos; de protocolo, pues aconseja cómo recibir invitados y servir viandas; de historia al narrar las costumbres que han sobrevivido desde la Antigua Grecia o el Imperio Romano;  de etimología, ya que establece la denominación de gastronomía, desprovista de la relación con la gula, con la que cargaba hasta el momento; de tecnología al describir las formas de conservación de los alimentos. En resumen, una primera mirada al mundo de la gastronomía de forma ecuménica, que la eleva hasta considerarla como parte esencial de la existencia y desarrollo del ser humano.
A pesar de la riqueza que puede presentar este tratado, hay temáticas, sobre todo en torno a las costumbres sociales o las consideraciones sobre la mujer así como ciertas creencias sobre nutrición, que hay que saber interpretar desde la distancia y en su contexto. Si se hace, pueden resutar incluso capítulos humorísticos, al ver cómo han evolucionado ciertas creencias desde entonces. Sin embargo, se puede considerar como un tratado pionero que sentó las bases de muchas de las temáticas que aún se tratan en la actualidad en torno al mundo de la gastronomía. Una visión que tal vez pueda resultar desmesurada pero que dio protagonismo a un campo infravalorado hasta el momento. Una buena lectura para introducirse en este complejo y vasto mundo de la gastronomía.

Sobre el autor…
J.A. Brillat-Savarin (1755—1826) era jurista, pero con este libro, se le ha considerado como el primer literato gastronómico. Se publicó meses antes de que él muriera, quedando así ignorante ante el éxito que años posteriores adoptó. Es más, en su primera publicación, ni tan siquiera iba firmado.